viernes, julio 10

Carta de navidad

Sin ganas de hacer nada, con la cara de esos días en eque estoy hundida, agobiada, cansada de la vida, agotada...
Con ojeras, todos los granos eque se me ponen rojos, el rimel corrido y despeinada.


Ha sido un duro golpe llegar y encontrarlo todo cambiado.
En ningún momento he sentido regresar a mi hogar.
He llegado a un terreno ostil y desconocido en el que tengo que luchar por sobrevivir. Igual que en todas partes.
Pelear para que no te pisoteen.


En este momento la única cosa que me haría feliz es que tú estuvieras aquí, conmigo, haciendome compañía.
Estoy en uno de esos momentos en que no quiero a nadie conmigo.
Simplemente porque me sentiría igual de sola si hubiera alguien en la habitación. Alguien a quien no me apetecería contarle cómo me siento... porque dudo mucho que pudiera entenderme, porque no me conoce, porque no está en mi mundo.


Normalmente me siento así, unas veces más que otras. Quizá por eso me siento tan sola, tan incomprendida, como tú.

Los pájaros en mi cabeza todos estos años los han matado, e non essistono piú. Ahora mi cabeza está vacía, sólo tengo ideas vagas, a veces pienso que ideas estúpidas. Quizá no lo sean tanto, más estúpida es la situación en la que me han puesto.
Al menos yo pienso en cosas bonitas.


Yo sé que es muy difícil que alguien me haga feliz, primero tendría que permitírmelo yo. Pero me puedes enseñar.

No quiero sentir que nadie me conoce, que nadie me entiende... como siempre no quiero ponerme el maquillaje, el disfraz de chica guapa y explosiva, a la que no le importa nada y solo quiere divertirse.
Prefiero quedarme contigo, porque eres la única persona con la que puedo hacer el ridículo sin sentirme ridícula.



Mis antiguas "cosas que hacer":

-Comprar spray pimienta en la policia

-buscar para poner cerradura

-llamar a la biblioteca

-enterarme de la herencia, de mis cuentas, mirar mi cuenta.

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